Boca / River desde La Bombonera

La experiencia es, para decirlo de entrada, notable.

Llegar a los alrededores de la Bombonera, el estadio de Boca Juniors, inmerso hasta las patas en ese barrio bostero mágico, de esfuerzo y lucha, de sangre derramada, rodeado de fanáticos cantando, con un dispositivo de seguridad estricto que incluye al menos seis controles policiales, es, por decir lo menos electrizante.

Todo comenzó mucho antes.

Desde Chile, hace al menos dos meses mi suegro, un primo yo organizamos todo (En honor a la verdad, mi mujer, Andrée Burgat, lo hizo). Pasajes, con antelación suelen ser baratos. Hotel, bien ubicado pero sin grandes lujos y lo más importante: tres entradas. En la web de Boca son muy caras, casi 500 dólares, pero hay empresas que piensan en gente como yo y ofrecen otras ubicaciones a un precio más “razonable”. Cien mil pesos con traslados desde el hotel. Razonable lo escribí entre comillas, porque el valor del ticket allá es de 40 pesos argentinos, algo así como 5000 pesos chilenos. Si, cuándo lo supe me sentí estafado, pero que tanto, ya estábamos en Buenos Aires, mal que mal a eso viajamos.

Empezamos Mal

Domingo, 13.30 horas.

En la recepción del hotel el tipo de la agencia Ticket Football,  que hace las veces de guía, me dice que no puedo ir con “la remera bostera” porque íbamos a la barra de River Plate. ¿Qué? Mal, muy mal. No era lo ofrecido. No sólo porque deberíamos estar de pie todo el partido, lo que nunca fue advertido, sino que además involucra un riesgo extra. Por mas control policial que exista, ser visita en La Boca es un riesgo. Decidimos tomar el riesgo.

Con resignación cambio la polera por una neutro. Taxi, al estadio.

El “remix” llega a ocho cuadras de las puertas estadio. El guía te deja ahí y establece ese mismo punto como referencia para el regreso. Justo frente a la grúa del barrio de La Boca, al lado de Caminito. Empezamos a caminar entre los hinchas, todos alegres, bebiendo en las calles ante la mirada de los policías. De pronto pasan dos “diosas argentinas” full clichés: rubias, potonas al extremo, coquetas, harto acento. Los hinchas las aplauden, uno, dos al final éramos cerca de cien o más los que nos sumamos a la ovación. Ellas ríen. Cero insulto o grosería incómoda. Para aprender.

La Seguridad

En la calle la gente espera, canta, ríe, bebe. Todo buena onda, aunque el nerviosismo  está presente porque en “ocasiones anteriores hubo violencia y hasta muertes” me dice un hincha que reparte mascarillas. Yo pensaba que era en caso de lacrimógenas, después entendí, cuando un policía nos obligó a botarlas, que eran para provocar al local.

Siete controles policiales con revisión y entrada en mano. Ya en la fila final para ingresar a La Bombonera el último control mientras desde lo alto llueven algunos escupos y “putos” van y “putos” vienen.

Pasada la reja hay una larga escalera que lleva hasta la bandeja superior, reservada para nosotros. A pasos de los policía un grupo de hinchas te quitan el ticket a la fuerza, es un robo. Nos trataron de quitar las entradas, le saco la mano de encima a uno, forcejeamos con ellos, algunos empujones, palabras vienen palabras van. Tensión. Amenazan a mi suegro “che bigote, tomatelá, a la vuelta te esperamos puto!”. Zafamos, pero no fue grato.

Seguimos subiendo por una interminable escalera. Llegamos hasta la última bandeja. Aparecemos en medio de la barra oficial de River Plate, “Los borrachos del tablón” o simplemente la14.

Una hora y media antes del partido estamos de pie, apretujados, mientras terminan de instalar las banderas albirojas y organizan el despliegue de paraguas, banderines, y papeles varios. Buscando un espacio relativamente cómodo quedamos junto a un señor de 70 años y más. Pelo largo blanco, algo parecido a Gandalf de “El Señor de los Anillos”, con piercings en su oreja y ceja. Un caballero, cordial, respetado. Todos venían y le saludaban con cariño. Nosotros al lado de él y su familia que incluía una hija y una nieta. Nos dice que jugó hace años en River y que si bien ha visto grandes clásicos del fútbol mundial, nada se asemeja a esta fiesta. Se nota emocionado, lo traspasa, dan ganas de ser su amigo. En cierta medida estar junto a él nos protege.

Saco mi cámara de video para tratar de registrar algo de esta fiesta. Me da un poco de miedo porque pillo a dos “pibes” mirándola con gusto. La guardo. Mejor grabo cuándo esté más a punto el partido, pienso en medio de una humareda de marihuana increible.

De pronto nos avisan “che, vienen los borrachos, los bombos, la fiesta pibe!”. Se abre el camino y comienzan a subir uno, dos, tres conté al menos 9 bombos. Grabó el despliegue de la orquesta en la suerte de terraza que hay sobre la general en la que estamos. Un gordo se me acerca amenazante: “dejá de grabar bolú, grabá la cancha, no a los pibes” Lo miro para expresarle mi disconformidad con su medida de presión unilateral pero intuyo que no habrá éxito. “Borrá frente a mi todo lo que grabaste” insiste, le muestro la imagen, está medio nervioso él y yo aún más. De pronto uno de los barras que estaba con el señor canoso le hace un gesto y se va. El tipo del gesto, joven, bien parecido, me dice en mezcla de lunfardo y castellano que me quede ahí con ellos, que no hay peligro pero que mejor no grabe más. Le obedezco.

Empieza el partido

El ánimo se distiende al son de los himnos, son fáciles de aprender aunque no quedan en la memoria para siempre. Como voy a una fiesta me sumo a ella y canto algunas canciones. Saltamos juntos en el último tablón de la tercera bandeja izquierda de la Bombonera.

La 12, la barra local, hace gala de su condición de dueño de casa y luce unas banderas gigantes que el público hace mover como una coreografía, las canciones se suceden una tras otras y las respuestas también. Es un ambiente increíble, la cancha entera vibra, literalmente, con la pasión, un boquense vestido de fantasma se burla de los de River, estos se molestan y le gritan, hay alegría, hay pasión. Un estadio lleno, una cancha en buen estado, un ambiente ideal para vivir 90 minutos de fantasía que dejan en el olvido los malos ratos y nervios pasados.

Hay que vivirlo, hay que verlo en persona alguna vez.

Dos goles xeneises (de Boca) sellan el partido. El ídolo máximo del local, Martín Palermo, ha jugado su último clásico y se ha despedido con un gran gol de cabeza. Sale antes del final del encuentro en medio de una ovación que emociona y para los pelos. Boca se queda con los tres puntos y como nunca el fantasma de la B, la segunda división, atormenta a los de la banda. Los hinchas de River putean la actitud del equipo, particularmente a su portero, que dicen se comió los goles.

Se acaba la fiesta para los hinchas de River, para los de Boca recién comienza.

Salimos raudos del estadio siguiendo el ejemplo del hombre canoso respetado, que se despide muy afectuosamente. Las escaleras huelen a orina, seguro mean la casa de los rivales en señal de insolencia. La salida es expedita, rápida. El barrio entero es de Boca, por lo que de algunas casas  se burlan de nosotros. Amenazas cruzadas para desahogar la rabia.

Ya fuera del estadio tomamos el mismo camino del comienzo, avanzamos en masa, una procesión de hinchas enojados por los malos resultados. De pronto, de la nada, una avalancha en contra. Instintivamente corremos a refugiarnos al estadio, los policías sacan sus bastones y escopetas y cierran filas para evitar que rompamos su cerco. Nunca supimos que pasó que hizo arrancar a los de adelante. Solo que así como llegó se fue y continuamos nuestro andar.

El guía nos esperaría, en el punto señalado, a las 19:30. Falta más de una hora para ello, decidimos caminar, no es buena idea quedarse a esperar. Será un largo andar, sin taxis ni transporte público confiable.

La fiesta se queda en nuestro recuerdo. Imborrable.

Edo

PS: NO contraten con la agencia señalada. Es un robo pagar 100 mil por una entrada de 5 mil.

FOTOS

Anuncios

~ por fuentesilva en mayo 17, 2011.

17 comentarios to “Boca / River desde La Bombonera”

  1. Eduardo! que gusto volver a leerte…nada mas decirte que envidiable lo vivido!!, una experiencia que todos los/as amantes del fútbol anhelamos vivir alguna vez en la vida, sólo que de ser posible en la barra local 🙂 GRACIAS POR NARRARLO…
    Mil cariños, tú y la Javi Acevedo alegran mis noches en Así Somos!!

  2. Gran Odisea para ver el clásico Argentino, pero valió la pena vivirlo in situ. Se agradece tu historia y a esa agencia diles que son unos pelotudos!! jeje Saludos

  3. Eduardo.. solo para que la informacion sea mas exacta no son remix sino Remis y lo otro el valor de la entrada para este tipo de partido se encarece más con decirte que las ventas de los tickets que boca le dio a River se vendieron a travez de la web y solo duraron 120 segundos después es todo reventa, asiq ue es imposible que las puedas conseguir a 5 lucas.. y lo otro si sabes de futbol y de historia del mismo no podes ir pensando en estar en la tribuna de boca es casi sinonimo de antifutbol.. saludos desde antofa un hincha de river dolido

  4. Hola eduardo…cuando te refieres a la agencia es a “Ticket Football”?? Saludos..!!

  5. Hola Eduardo cuando te refieres a la agencia es a “Ticket Football” Cierto?

    Saludos

  6. So sorry, de verdad 😦

  7. La verdad es que, deje de hacer unos trabajos… para leerlo, pero me gusta como escribes 😉 se agradece que lo relates con tanta emoción, saludos.

  8. Es muy injusto lo que mencionas, He estado en la Bombonera… Y para los hinchas del equipo de visitas sólo ponen a la venta un tercio de la capacidad del estadio, el resto, para hinchas con credencial de socio, y las entradas para “extranjeros” como el sector donde tu estuviste, cuestan unos 100 dólares…

    • Hola, si te fijas no estuve en el sector de extranjeros. LA web de BOCA señala el espacio de venta para turistas por 500 dolares. LA general vale 40 pesos y sube en la reventa.

      Saludos

      Edo

  9. Pd: me encanta tu blog y soy “una seguidora” slds

  10. La verdad, tu historia es muy real, pero tu la viviste desde el punta de vista de un turista, no como hincha del futbol, he estado en varios Boca – River, de local en el Monumental y de visita tambien, lo mismo en la bombonera.
    Se nota que no sabes lo que es estar en una barra brava, donde se respira pasion por un club y por el futbol.
    En Argentina y Brasil el futbol es una religion, la pasion y el sentimiento que ellos sienten,ni tu ni yo lo sentimos, nosotros lo vemos de manera distinta, no es nuestro habitat, no pertenecemos ahi solo podemos ser expectadores y disfrutar de ello.
    Te podria apostar que lo que viviste no tiene precio, que si pagaste 100 lucas por una entrada de 5, luego de un tiempo no te dolera tanto, por que si River hubiese ganado ni 500 lucas pagaban la alegria y la emocion que se vive en ese tablon cuando se gana de visita.
    Te recomiendo que si quieres ir a la segura, compra los turs que vende la 12(barra brava de boca)te van a buscar al hotel, hasta la casa amarilla y de ahi hasta el estadio y luego al hotel, es un poco mas caro pero la experiencia es impagable.
    Ahh, y si quieres algo con mucha adrenalina y realmente peligroso, anda a un partido de Nueva Chicago y Chacaritas, y la entrada la encuentras por 3 lucas chilenas.
    Saludos y suerte

  11. El futbol es el deporte mas bello y pasional del mundo

  12. Amigo mío, que quiere que le diga, notable experiencia, digna de compartir, pero no para repetir (por lo menos con la misma agencia). Un abrazo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: