India: Udaipur

Tres horas separan a Delhi de Udaipur. Un avión Airbus nuevo, literalmente con olor a nuevo, nos lleva hasta esa localidad. Andrée ya esta allá y me espera junto a XXX el chofer contratado por Maxxfun, la notable agencia que nos coordina todo. 
He viajado desde el miércoles, a Paris, a Delhi y finalmente hasta acá para verla de nuevo hoy sábado. Al fin la veo, esta detrás de una puerta de vidrio mientras espero mi maleta. Nos abrazamos, nos echamos de menos en medio del desconcierto post terremoto. Pero ya estamos juntos otra vez, eso es lo que importa. 

Udaipur es, otra vez me enfrento a esta situación, indescriptible en muchos aspectos. Si la miras con los ojos criticones de nuestro diario vivir te parecerá una ciudad empobrecida, sucia, medio abandonada. Yo veo una ciudad distinta, una ciudad con vida. La gente se agolpa en las calles conviviendo con las vacas que ocupan muchos de los espacios con la tranquilidad de miles de vidas a su haber. De pronto emergen verdulerías de preciosos colores con tomatitos, lechugas y otras cosas. Casas a medio terminar, cines con fotos gigantes de un actor muy famoso pur estos lados. No se su nombre pero en el avión he visto una comedia con el como protagonista. Lo adoran. Los hombres son medio amanerados, al menos un tipo de jóvenes que son extrañamente fashionistas. Cultivan el look Boliwoodense, con ajustados jeans, zapatos, grandes cinturones con hebillas  que no son menores y esos peinados tipo Vodanovic de los 80. No faltan los lentes y la actitud. Cool para su entorno desatan miradas de algunas mujeres. Otros hombres simplemente usan turbantes y frondosas barbas.  Bigotes por doquier y mostachos elevados en sus puntas forman parte habitual del paisaje. Las mujeres visten saris y túnicas de colores brillantes. Hay vida y energía en la paleta cromáticas de sus atuendos. Son preciosos modelos que contrastan fuertemente con sus pieles aceitunas. Jóvenes y viejas por igual lucen los vibrantes matices del rojo, el naranja y el azul. Caminan solas cargando canastas, juntas tomadas de las manos como las gitanas del Parque Forestal y algunas hasta en motos. 

El trayecto del aeropuerto hasta el hotel es decidor. Me enfrento por primera vez y abiertamente a India urbana. Es la prueba, miro con algo de incredulidad ya no solo el tránsito, sino también, a su gente. Podré con esto me pregunto?  La respuesta la tendré un par de horas después. 

El hotel es fantástico. Esta ubicado kunto a un lago tras una serie de angostas calles plagadas de negocios, de gente y por cierto de vacas. Una serpenteante ciudadela que parece ser un laberinto del cual no saldremos mas. La construccion del recinto es todo lo tradicional que se pueda esperar. Blanco, con puertas y ventanas arabescas, estatuas de elefantes, cuadros de Krisnha el Dios del amor, ardillas corriendo de un lado para el otro en el jardín. La habitación es amplia y cómoda, con LCD, y una vista maravillosa a unos palacios que de noche, iluminados y reflejados en el lago, parecen sacados de las mil y una noche. El hotel cuenta con una terraza exquisita coronada por un gigantesco árbol. Ésta sirve de comedor a un restorant llamado Xxx, que visitaremos mas tarde. Ahora debemos ir a caminar por esas calles para poder responder si podré o no con todo esto. Ya lo veremos.    

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~ por fuentesilva en marzo 6, 2010.

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