Pablo Scanio

Pablo tiene un tremendo dolor en su alma. Su cara devastada nos transmite las horas sin dormir, las incesantes lágrimas y el dolor de enfrentar lo que parece inexplicable. Mira en su casa y ve sus dos hijos que preguntan por ella, por la ausente, la que ya no vuelve más, la que los dejó abandonados para partir, quizás antes de tiempo, a otro mundo.

Pablo cuenta hoy en El Mercurio cómo se sucedieron los hechos. Ella, su mujer, se llamaba Carolina Tapia. Tenía las luces del ánimo encendidas en el fondo de su alma. Por lo que cuenta Pablo, ella vivía la vida a a concho. Era espontánea, gritona, alegre. Se despertaba temprano, a las 5 de la mañana, se remecía con el rock. De hecho sus últimas horas las gozó al ritmo  de Iron Maiden. Los hechos más trágicos, los que Pablo terminará queriendo atesorar para revivirlos como homenaje a la despedida se sucedieron al regreso de dicho concierto. La última vez que hablaron, por teléfono , cerca de las 4 de la mañana ella le dijo que llegaba en media hora. Lo siguiente no es necesario de contar.

Pablo tiene una foto de Carolina en sus manos y mientras leo su relato me incomodo de pensar que esto nos puede pasar a todos. Un descuido, un cinturón que no se ajusta. Puede ser cualquier cosa, una copa de más, un loco al volante de otro vehículo, quién sabe qué basta para separarte de lo que más quieres, de lo que te da apoyo y sustento, de lo que tu crees que te hace vivir.

 Sofía, una de las hijas de Pablo, que tenía tres meses cuando Carolina llegó a sus vidas le dice al periodista que ella era su mamá y su mejor amiga, aunque reconoce el cronista que ella esta algo molesta porque la dejó sola. De lejos la mira un cachorro bullterrier de cinco meses que llora. Cómo se le explica a esta inocente niña que eso no es así. Que de ahora en adelante Carolina inundará su vida de bendiciones inmensas y se convertirá en su más férrea defensa celestial. Cómo te haces cargo, Pablo , de criar y seguir amando teniendo una pena tan grande en el alma. Alma que vives y brillas pero que de pronto te logras marchitar con esta clase de pruebas.

Pablo, te miro hoy en el diario y te siento ampliamente sincero al confesar que crees que donar sus órganos fue lo mejor. Porque ella se había sentido misericordiosa por el dolor de los niños que esperan su turno. Y ella misma te dijo qué cómo era posible que esos órganos no llegaran. Uno de los de ella fue a dar al cuerpo de Perez Yoma y tu lo único que quieres es qué él los aproveche para disfrutar su familia, lo que tu ya no podrás hacer al menos en este plano de las realidades.

Escribo esto para que el dolor de Pablo, a quien no conozco personalmente, sea también un poco el dolor de todos, para que lo acompañemos en nuestros pensamientos y aprendamos a disfrutar cada vez con más fuerza lo que la vida nos da. No sabemos cuando ya no lo tendremos, ese si que es un gran misterio.

 

Edo

Ver  entrevista en Emol

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~ por fuentesilva en marzo 27, 2009.

3 comentarios to “Pablo Scanio”

  1. ohh que heavy!!!
    Lei la noticia de Perez Yoma el otro dia en un diario Online y la verdad es que no le tome mayor importancia porke me merece muy poco carigno y respeto ese segnor y toda su familia…

    Pero al leer este comentario tuyo hoy dia..me estremecio hasta la medula..que noble el gesto de Pablo, que coraje!
    Tu sabes que tengo una hija de 13 tambien y creo que esta edad es donde m,as necesitan la presencia de sus padres, es logico que quizas Sofia se lo tome mas con reveldia que con otro sentimiento, es una edad terrible para una nigna y con todo esto ahora le va a tocar duro..no puedo dejar de imaginar a mihija en sofia… Espero que Dios les de mucha fuerza para continuar el dia a dia..que sin duda la Carola podra contribuir en mucho desde donde este y no dejara solos a los suyos!!
    Me uno a tus fuerzas para Pablo..mucho animo para el y los nignos!

    Desde aca lo tendremos tambien presente en nuestras oraciones..
    Un abrazo Fuerte y lleno de mis mejores energias para todos!!

  2. Qué linda esta reflexión. Nos hace falta aprovechar el amor de los nuestros al mil por ciento.
    cariños, Fuentes Silva

  3. Hola soy carolina scanio d Neuquén,no te hago un comentario sobre tu reflexión sino x tu apellido,es igual al mio. Pensamos q éramos los únicos! Escr algun dia

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