Mil Soles Espléndidos

Estás sentado en un sitio que te resulta cómodo. Sientes el aire fresco, miras tus manos, está relajado y tranquilo. Seguro, protegido. Empiezas a recordar lugares que conociste… ¿Qué estará pasando ahora mismo en ese lugar?, ¿Habrá alguién por ahí?, ¿Soplará el viento?, ¿Que olor se sentirá?. A mi me gusta hacer esto a menudo… pienso en diversos lugares y gracias a la música de Vangelis (Blade Runner), el trayecto se me hace más corto. Recuerdo, por ejemplo el alto de “Punta de Lobos” en Pichilemu, miro desde ahí las olas golpeando firme las rocas en la que descansan húmedos y negros lobos marinos mezclándose con grandes pelícanos que cuando extienden sus alas parecen aves prehistóricas. Me parece sentir la brisa del mar llegando gracias al fuerte viento y deleitarme mirando a los surfistas tratando de remontar olas.

La imaginación es poderosa.

Ahora trato de hacerlo con lugares que sé que existen pero no conozco. Me aproximo a ellos por descripciones de películas, de libros, de noticias. Estos últimos días he deambulado por Afganistán… particularmente por Kabul. ¿Por qué llegué tan lejos y a un lugar del que sólo tenemos la imagen bélica de la televisión?… por Mariam. Ella es la protagonista de un libro sobrecogedor, intenso, a ratos aplastante. Un libro que en más de 300 páginas obliga a replantearte ante la vida y a sopesar más palabras como dolor, guerra, lealtad, tradiciones, modernidad, justicia, amor. El libro se llama como esta columna, “Mil soles esplédidos” y pertenece a Khaled Hosseini (el mismo de “Cometas en el cielo”). Es una narración llena de descripciones físicas y sobre todo emocionales, donde se nos invita a conocer la infame y triste historia de dos mujeres afganas, Mariam y Leila, distintas, muy distitas entre si, cercanas y lejanas a la vez pero que comparten el deseo de ser libres, de labrar su propio espacio de felicidad que al parecer la sociedad les ha negado para siempre. Este retrato es una denuncia de un mundo real, actual. Nos es contemporáneo, las barbaridades que relata han sucedido en ese lugar hace años, hasta ahora, ¿hasta cuando?. Un universo de muerte, amputaciones físicas y sicológicas de más de treinta años.

Es un libro que puede sonar depresivo, abyecto, rencoroso… y si bien por momentos logra convertir las gargantas en un sumidero de pena inmensa, es el fondo un libro que habla de la esperanza buena de los hombres. Un libro que nos recuerda que todas las barbaridades cometidas en nombre de cuanta bandera de lucha se haya inventado (Dios, Alá, profetas, sitios sagrados, tradición, moral) nada escapa de las fuerzas celestiales benévolas que operan con distinto nombre en cada rincón del planeta.

Ha sido, para mi, una lectura de una semana, de esas que te dejan colgado pensando en qué puedo leer ahora y que esté a su alcance, a su altura. Por ahora no tengo respuesta.

Se los recomiendo con el alma. “Las mujeres no pueden dejar de leer este libro”, me dice Andrée y creo que tiene mucha razón. Pero creo que cualquiera que sienta necesidad de conocer lo que ocurre en este mundo hermoso, que agradezco cada mañana de conocer, vivir y oler, debe leerlo. La vida diaria, el mundo real, es mucho muy cruel para algunos, quizás su dolor compartido con el corazón de millones de lectores en el mundo logren diluir en parte el clavo amargo de la maldad.

“parece casi increíble que la vida de todos los afganos esté marcada
por la muerte y un sufrimiento inimaginable. Y, sin embargo, también
veo que la gente encuentra el modo de sobrevivir y seguir adelante”. Leila.

Edo

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~ por fuentesilva en octubre 5, 2008.

2 comentarios to “Mil Soles Espléndidos”

  1. Gracias por haberlo leído, Eduardo yo, porque el compartir libros permite una unión aún más especial.
    Nunca oolvidaré caundo en el avión lo releída a reojo por sobre to hombro y volvía a sentir lo que muy pocos libros me han dejado. Y cuando me colgaba de tus páginas en Praia Do Forte. Mariam yo, uno de los nombres que amaría ponerle a mi hija, es para mí el reflejo de la parte más ruda, fuerte y espectacular que tenemos las esencias femeninas. Y su amistad con Leila yo me hizo replantearme muchas cosas, entre las cuales está el aprecio profundo por una mujer que debiera ser mi enemiga (en estricto rigor no) pero a quien, no tengo ni la más remota idea porqué, estimo mucho. Algún día tal vez la invite a compartir un té chai, el que con su aroma cautiva los corazones.
    KEEP READING… THEN ALL IS COMING.

  2. Feliz Dia Eduardo.

    Saludos

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