Tortilla de Rescoldo

El trigo ni siquiera imaginaba lo que esperaba mientras crecía confiado en su planta. Nunca pensó, desde la raíz hasta la semilla,  que después de varios dolorosos procesos que incluían una molienda y un tour por el interior de un molino, terminaría mezclándose con su antiguo amigo, el agua, el mismo que le ayudó a crecer,  con la manteca en la medida justa y un decoroso y sanador baño de sal para afianzar los sabores.

El domingo volví a comer tortilla de rescoldo, esa que se consolida lentamente en medio de las cenizas, la que hay que soplar una vez cocida y limpiar con un paño antes de untar en ella mantequilla de campo amarilla como era el mismo trigo que la recibe.

Las hay con chicharrones y sin ellos. Ésta era de la última estirpe.

Cuando fue desgarrada con la mano  para generar mendrugos individuales, se escapaba de ella una tentadora cortina de vapor que vestida de un rico aroma invitaba a la degustación amena, conversada, agradecida.

El proceso de su armado, donde la harina se unía con los ingredientes antes descritos, fue  con características didacticas de parte de la chef “Mami” oriunda de Los Ángeles. Sus manos, cual titiritera, movían las masas en su consolidación hasta convertirla en un todo dispuesto a la pira térrea preámbulo del campestre banquete.

Creo que ya entendieron cuanto lo disfrute, ¿cierto?

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~ por fuentesilva en abril 22, 2008.

4 comentarios to “Tortilla de Rescoldo”

  1. Edo!!!

    No puedes ser asi imagina el calvario que es pa mi ..imaginar todo aquello, me acuerdo de las trillas en verano en el sector de El Carmen… Chillán. En el campo de mis abulitos… el desayuno se iniciaba con la tortilla de rescoldo y el café de trigo que mi propia abuela y las mujeres que acudian en ayuda hacian…que genial el olor…lo podría sentir ahora mismo… la mezcla perfecta el café su color dorado y la tortilla caliente que con toda razon dices se parte con la mano…porque no es lo mismo con cuchillo… Edo estoy en crisis..ya a casi un año de llegar a estas tierras y sin saber para cuando tengo un regreso, aunque sea de vacaciones..me emosiona hasta las lagrimas recordar estas cosas tan simples..sobre todo en el campo…pase mi ultimo año en Chile super cerca de mis tatas..con la intencion de no olvidar cada aroma y cada sabor de la base de mi toda infancia….
    de todo lo que extraño …ellos son los principales y el aroma de tu tortilla de rescoldo me llego profundo hoy…….

  2. Lo recuerdo muy bien, como si fuese ayer, yo tan solo tenía doce años y los domingos era el día indicado. Mario Araya Astorga solia levantarse tan temprano como de costumbre, aun cuando a veces la noche anterior había estado en casa con Laura Fuentes y sus cuñados(entre ellos Hernán Eduardo) comiéndose un asado y compartiendo hasta altas horas de la madrugada, todo esto no era impedimento para que muy temprano me golpeara de manera prudente la puerta de mi pieza y me dijiera: “hijo, ya es hora de levatarse para ir a la feria” y yo le preguntaba: “me vas a comprar tortilla de rescoldo” a lo que replicaba: “solo si estas vestido en 10 minutos…” En tan solo 5 estaba vestido y listo para marcharnos. Era un recorrido largo, que empezaba en el extremo sur de la feria en calle O’higgins con Freire y terminaba en calle Camilo Henríquez, y cada paso hacia esa dirección nos acercaba hasta tan preciado elaboración de la “mano del hombre”. Hasta que al fin llegabamos, era una casa de adobe, que mostraba a traves de sus grietas y pedazos menos en la fachada lo longeva que era, en la puerta un cordelito que al ser tirado hacia sonar una campanita que era el timbre, Mario era quien preguntaba muy amablemente: “Buenos días señora, por casualidad le quedan tortillas de rescoldo? “Sí como no señor, estan por salir, tiene que esperar unos 5 minutitos mientras las limpio y se las traigo…” Eran los 5 minutos mas largos de cada Domingo, pero al fin venían y como dices tú, hay que partirlas con las manos porque meterle un cuchillo al fruto del trabajo del hombre es matarlo, Mario me decía: Cristóbal no comas en la calle espera que lleguemos al auto por lo menos….” y yo respondía: “Papá no puedo, las tortillas se deben comer calientes que a veces te lleguen a quemar…Gracias por comprarmelas papá….”

    Eso…. Gracias por hacerme recordar vivencias que a veces el tiempo y los problemas cotidianos hacen dejarlas en el baul pero que jamas se borran de nuestro corazón…

  3. No es justo … todos se inspiran menos yo ? … jamás seré un escritor … pero si un gozador de las buenas comidas ( la otra semana tengo una endoscopia … quiéralo o no, la buena vida y la poca vergüenza, me paso la cuenta ) solo puedo decir que me gusta la tortilla, con chicharrones y no muy raspada, es decir con algo de quemado.

  4. como dice mi primo , no es justo ya que los momentos vividos con mi papa son los mas hermsos de mi vida , y la buena mesa que pasamos juntos nosotros y toda la familia ,me ayudo a ver la vida de una forma muy especial incluso de valorar a todos por lo que son y no por lo que tienen , y en realidad no es justo que la vida se lo llevara , siendo que tenia mucho que dar a todos, recordar las vacaciones junto a toda la familia en pichilemu y en el sur junto a buenos amigos de mi familia ( de concepcion) y eso perdurara para siempre .

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