Don Julio Martínez Prádanos

“Un canto a la vida, un canto a la dicha y un canto al amor”

El cuerpo de Julio Martínez Prádanos se está despidiendo de este planeta. Después de largas horas de dolor y de lucha infructuosa, ese recordado rostro calvo, de diminuto bigote, de labios pequeños y de ojos vivos está comenzando a sucumbir ante lo único inevitable que se nos regala junto con la vida: el certificado de término. Yo sé que todos alguna vez hemos pensado en ser inmortales y si lees esto es porque hasta el momento lo has logrado, pero sabemos que esa fantasía desaparecerá tarde o temprano. Es otro de los soplos de Dios que se siente en la cara y que ha de traer paz y un estado maravilloso imposible de detallar en palabras.

Pienso en cuantas horas frente al televisor estuve seducido con las palabras de este gran orador. Un hombre de sentido común en un país donde sobran los olvidadizos y los resentidos. En un país donde a muchos le importa nada el arte y las letras, las tradiciones y la cultura, los silencios y los personajes olvidados, Martínez reflotaba en sus alocuciones cada uno de esos momentos condenados al ostracismo de la ignorancia y la vanalidad que muchas veces a todos nos atonta con sus cantos de sirena.  Cuando parece que su cuerpo esta ya escuchando el sonido de los cisnes que le anuncian el viaje final, nosotros nos re planteamos quién podrá tomar ese testigo y continuar la carrera.

No veo a nadie con características similares en ningún medio. Los debe haber pero están tan escondidos por las tiranías del tiraje, el rating y las encuestas que parecen entes invisibles en la niebla que nos gusta tanto respirar.

Con el silencio de Julio Martínez se inicia el periodo del silencio de los grandes. Se va con él un mundo diferente, lleno de recuerdos de café, de bohemia, de respeto materno, de artículos redactados bajo la antigua escuela de la maquina de escribir ( la que te obligaba a ser disciplinado, a no cometer errores absurdos). Se va con su último suspiro años de sabiduría regalados por la caja idiota, que no lo era tanto como suponían algunos agoreros. Se va el recuerdo vivo de sus palabras en la Teletón, sus arengas a los deportistas criollos, su defensa de los valores de su querida Unión Española. Se va una forma de ver el mundo que de tan anacrónica a nuestros ojos , termina convirtiéndose en un ejemplo imposible, creo yo, de seguir con firmeza.

Hace dos años tuve la posibilidad de hablar con él por primera y única vez.  Íbamos juntos en un bus a un almuerzo del Canal 13 arriba, en la cima del cerro San Cristobal. Su cuerpo ya demostraba los estragos de los años, del cáncer y del cansancio propio del que ya ha caminado esta vida y la siguiente. Sin embargo, lo que ocultaba su cara blanca y su sonrisa tierna era la escencia de lo que conocí de él. Era el mismo hombre que solía ver en la tele, cuando era chico y esperaba los goles de la U y las enseñanzas que regalaba siempre, no era otra persona, no era un personaje ficticio de la tele como si los hubo por montones, era real, verdadero, cierto, verídico, profeta y filósofo. Su voz aún tenía esa cosa gastada y sin aire que le hizo memorable, sus palabras aún convertían los escenarios de antaño en momentos vívidos.

No sé si es de buen o mal gusto hablar de un hombre aún vivo como si ya no lo fuera. Pero esta consideración social egoista no me impide tomarme este espacio para recordarle ahora como lo que fue: un grande inmortal más allá de si está vivo o está muerto. Julio Martínez Prádanos logró lo que pocos han logrado, convertirse en un inmortal blandiendo la espada de su vida entregada a contar historias, a recordar momentos a vivir un poco mejor.

Edo

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~ por fuentesilva en diciembre 29, 2007.

9 comentarios to “Don Julio Martínez Prádanos”

  1. mmm Julio Martínez… tenía el don de hacer de la nada una epístola o de iniciar una arenga por la causa que él consideraba justa. No creo que haya nadie que pueda ocupar el sitial que deja , pues él es de otros tiempos, del periodismo bohemio, romántico, del bolero, de la imaginaicón y los pocos recursos, de las largas esperas, y del papel y lápiz en mano. Si no ha dejado este mundo, tu post igual es un homenaje a quien se lo merece.

  2. […] Noticias | Julio Martínez fue internado nuevamente en la Clínica Indisa | Julio Martínez con nueva crisis de salud , “Un canto a la vida, un canto a la dicha y un canto al amor” […]

  3. Lo notable de don Julio Martínez es su enorme capacidad de comunicar cosas, más allá de un simple comentario deportivo. Un hombre capaz de ir más allá, de dejar huella con cada uno de sus relatos… sin duda que se le extrañará cuando el Señor decida que ya no esté junto a nosotros. Sin duda que se merece este y otros miles de homenajes de aquellos que le admiran por su trabajo, su entereza y su testimonio de vida personal y profesional…

  4. el mejor homenaje para una persona que ha entregado mucho al ámbito de las comunicaiones debe ser en vida, porque Julio Martínez será por siempre recordado y querido.

  5. Mi tata, que en paz descanse (si puede, jejeje) admiraba muchísimo a don Julito. Por eso, el hecho de que se esté despidiendo me da una pena adicional, mi tata se habría sentido triste de verlo partir. Grande don Julio… una pena que se vaya, pero más pena por nosotros que nos tendremos que seguir bancando a tanto comentarista chanta de deportes que no tiene ni un cuarto de su talento. Un abrazo, Edito!!!

  6. TE ENCUENTRO TODA LA RAZON
    UN MOMORIAL EN VIDA ES MAS QUE UNO EN MUERTE

    GRANDE JULITO
    QUE DIOS LO TENGA EN SU REINO

  7. Hay que ser bastante huevón o “corazón de abuelita” como para rendirle homenaje a un supuesto “periodista” que, en el trasfondo, no aportó más que comentarios vacíos… Es esa la “Escuela” que deberíamos loar hoy?
    Lo que pasa es que estamos faltos de íconos y personajes… Además, claro está, que los medios se hacen su domingo con estos temas, si no, que lo diga el Gobierno, Canal 13 y demases…

    Julio Martínez= “periodista deportivo” apernado por más de 50 años en los medios nacionales sin saber nada de nada de deportes, a lo mucho, un viejo que contaba anécdotas y amenizaba las lánguidas noches del domingo.

  8. Estoy leyendo este post cuando ya se han cumplido 2 años desde que el gran Julito Martínez nos dejó, acabo incluso de ver un especial de biografías en Canal 13. La emoción que sentí al volver a escuchar su voz y ver sus rostro afable, se equiparan con la que sentí al leer lo que has escrito Eduardo, tienes mucha razón en todo lo que has plasmado; él fue y seguirá siendo un tremendo comunicador, un ejemplo de que la vida depende mucho de cómo seamos capaces de mirarla. Gracias por esas palabras cargadas de respeto, cariño y admiración.
    Otra ex alumna del Parroquial…

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