Buen Perro Fiel

Acabo de ver un perro. Media novedad,  pensarás de inmediato a leer esta primera frase. Pero no estoy hablando de cualquier clase de perro, éste era de esa estirpe noble, fiera y literalmente “aperrada”. Un perro que se podría estar cayendo a pedazos víctima de la mala alimentación, quizás las pulgas o vaya a saber uno que otra enfermedad o carencia, pero a pesar de todo, éste se mantiene diferente, erguido, orgulloso pese a estar en la miseria gracias a la nobleza que encierra su alma canina para con el que le da de comer.

La nobleza del animal, al que vi saltar vigoroso en su cuerpo esmirriado para defender a su amo, es una cuadro abstracto, difícil de entender de buenas a primeras, de lo que realmente significa la amistad. Si, porque la amistad se da con fuerza entre estos dos personajes. El cartonero, con la piel curtida, la barba sucia, la ropa en harapos y su perro que no corre con linaje pero si con templanza. El hombre mira, observa, husmea, huele, buscando en los basurales, en los altares de las sobras de la sociedad acomodada, que vender o que comer. De vez en cuando, como un golpe de suerte casi olvidado en él, un tesoro se descubre ante sus ojos. Para asombro mío, ilumina su rostro cansado y hasta ese entonces sin ilusión aparente para entregarle a su mascota fiel, la que le acompaña kilómetros de caminata en cada jornada, escuchando sus canciones de frustración y sus llantos de soledad, lo poco y nada que se pueda llevar a la boca. El perro, mueve la cola con la alegría del que está recibiendo el más grande de los regalos que le pueda dar la vida injusta que les corresponde llevar. No se ilusiona tanto el perro por lo nutritivo o delicioso del manjar como por la constatación de que en este mundo tiene a una persona que le quiere, le respeta y le cuida a pesar de todo aquello que nosotros, descuidados personajes, creemos le falta.

Lo que vi me enseñó algo que ya sabía. Por lo tanto fue un recordar la nobleza de un animal precioso como el perro, capaz de acompañar sin ambición alguna a seres humanos como cualquiera de nosotros que están interpretando un rol mirado en menos.

El perro no conoce de las categorías absurdas que hemos inventado para justificar cada estupidez. Desconoce la brutalidad oculta en las divisiones ficticias y antojadizas que hemos armado como ídolos de barro. Para el perro, esto no es más que pamplinas torpes, manotazos del ciego insulso que hemos parido mirando más lo material que el interior de nuestros corazones. No trato de decir que hay que andar por la vida como un “hippie”, no necesariamente, pero las comodidades que con esfuerzo conseguimos deben tener algún tipo de relación con el entusiasmo de nuestra alma siempre inquieta para ayudar a otros a vivir con un poco más de dignidad.

El perro sucio, mal oliente, subversivo, a ratos insolente por su ingenua ignorancia de las normas sociales, que nos atan la mayoría de las veces, nos resfriega en la cara la enseñanza básica de un hombre que está pronto a celebrar su cumpleaños, pero que solemos olvidar por lo accesorio de los regalos. El perro fiel, más humano que muchos de nosotros, nos grita en silencio el poder inmenso de estar tranquilo en la pobreza, solemne en la compañía fiel y presto a defender con lo que tenga la amistad que le regalan.

Cuidemos esta clase de ejemplos para que al verlos no olvidemos que a veces el paraíso lo podemos transformar en la esquina de cada barrio, donde ocurren esta clase de escenas brillantes y motivadoras que hacen aflorar estas palabras.

Edo

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~ por fuentesilva en diciembre 18, 2007.

3 comentarios to “Buen Perro Fiel”

  1. Una vez mas has hecho que me emocione con tan bellas y ciertas palabras.
    Es increíble como un animal nos enseña a veces a ser humanos, nobles, leales, demostrándonos lo grande que es la amistad entre 2 seres tan distintos y a la vez tan parecidos, la diferencia esta en que nosotros pensamos, razonamos, lo cual muchas veces nos juega en contra, ya que nos nubla lo que sentimos y nos hace dejar de lado ese sentimiento tan grande que es el amor .
    No se creo que a veces es necesario solo dejarse llevar y disfrutar eso que sentimos y queremos, dejando de lado los prejuicios, los miedos, lo que lo mucho podrían llegar a decir o hacer, solo vivir y amar eso es lo que nos da vida llenándonos de magia y fantasía.
    Se que muchas veces las cosas no resultan como se quieren, pero por lo menos te diste el momento para experimentar lo que significa amar, yo prefiero eso a quedarme con que nunca lo hice, con que no lo intente, es horrible esa sensación. Por eso como dices en tu hermoso relato aprendamos un poco de este ser que sin importar nada se lanzo a defender lo que el sentía por su amo, retribuyendo el amor que este le entrega.
    De verdad este perro fiel nos entrega una gran lección la cual todos debemos seguir.

    Edo gracias por mostrarnos lo importante que es la amistad, el amor a través de tan bellas palabras, de verdad gracias.

    Besos.

  2. Me emocioné un poco con lo que escribiste, me hubieran dado ganas de llorar…

    Siguiendo con lo de los animales, visita http://englishmaninnewyork.blogspot.com/2007/12/las-diabluras-del-mono.html

    Espero que te guste, me comentas. Ahh, Eduardo, te escribiré un mail para conversar algo que te puede interesar, si no te molesta claro.

    Humberto.

  3. […] es la primera vez que hablo de perros en este lugar, ustedes saben que soy padre de uno llamado Lucas y los quiero y […]

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