Domingo: fútbol, Mouat, y una gran verdad escondida en una columna

Es domingo. No cualquier domingo, sino el domingo de una semana en que he dormido poco y nada, en que he tenido mucho trabajo, lo que me gusta mucho, y he tenido un torbellino de emociones internas que me han convertido en una persona que anda hoy cansado por la vida. No se debe leer esto como un post depresivo ni auto destructivo. Cansado es sólo un estado físico, de la materia y su capacidad de tener  una fatiga de material. A pesar de esto, cumplí el rito de viajar por media capital con pantalones cortos para disputar una eterna pichanga que se viene registrando desde hace más de 10 años con los mismo actores principales y este secundario. En plena Gran Avenida, bajo un techo que convierte una vieja pista de patinaje en un sauna, 12 o más personas corremos y reimos, gritamos y peleamos con cada gol.

Pero la idea es pensar en mañana disfrutando hoy. A pesar de los roles a veces tristes que nos toca interpretar, a pesar de tener que asumir diálogos que no pensamos ser capaces de emitir, a pesar de la pena que muchas veces inunda nuestros corazones por los desafíos imposibles, se debe mirar adelante y esperar que las lágrimas se sequen solas.  No es dejarlas solas, sino que se debe esperar el proceso natural de la curación de las heridas y rogar por que los que también resultaron lesionados logren dar vuelta y en paz la dolorosa escena que les correspondió vivir.

Ayer, mientras esperaba en mi auto el comienzo de un largo evento que tuve la fortuna de animar, en el estadio San Jorge, leía una de mis adicciones de los sábado y que me regala El Mercurio. Hablo de las siempre inspiradas columnas de Francisco Mouat. Él redacta con la simpleza del que sabe que la vida es a veces tan incomprensible, que las letras te regalan esa cuota de discrecionalidad necesaria para sobrevivirla . Notable.

Su columna se llamó El Dani, y trataba de su amistad con un argentino que le presentó su mundo y al que le regaló, a modo de ofrenda distante y respetuosa, su admiración por el granate cuadro de Lanús, reciente campeón del torneo trasandino.  Dentro de esa aventura, Mouat recuerda unas palabras sobre el padre recientemente fallecido de su amigo, las que me dieron tan directamente que atacaron en forma artera, astuta, mi emoción:

“Ahora en 2007, cuando por primera vez en su historia Lanús podía coronarse campeón del fútbol argentino, nos escribimos previamente con Daniel. Le dije que vería el partido contra Boca Juniors por televisiín, y que me ocupaba el pálpito de que conseguirían el punto necesario para campeonar. Lo que no le dije es que también pensé en su padre. En Aurelio Juan Riera, muerto después de un accidente vascular hace unos años. Dije: este caballero debe estar en algún sitio acompañando a su hijo Daniel en este momento. Vas a extrañarlo porque es justo se llama el libro que me regaló Daniel el mismo día en que lo conocí, el día en que fuimos a la cancha de Lanús. Un homenaje a su padre que Dani escribió despues de su muerte, y que cierra así: “Voy a extrañarlo porque es justo. Ya no me hace falta seguir escribiendo. Ya estoy en paz. Puede ser que ya no vuelva a verlo excepto en fotos. Puede ser, sí, pero ya nadie podrá quitarme el sonido de esa voz que resuena en el viento, la voz de un hombre bueno que me dice que me quiere. La voz de mi padre, Aurelio Juan Riera, eterna en mi memoria”.

No me golpeó tanto por sentir que otro escribió lo que yo no pude sobre la partida de mi viejo. Eso me hace sentir la sana envidia de la admiración literaria. Siento que esa rotunda frase,convertida en un puño insolente que da de lleno en tu corazón, encierra tanta verdad. “Vas a extrañarlo (a) porque es justo”.

La vida ofrece esta clase de combinaciones en lugares imposibles. Una verdad estampada en la columna de Mouat que me describe tan claramente al oido lo que siento y sentiré cuando pasen los años y mire hacia atrás y descubra que un 15 de diciembre, leyendo a Mouat, cerré un capítulo tan feliz de mi vida pero que no supe valorar a tiempo y terminé perdiendo y entregando para que también la libertad y la felicidad, de una vez por todas, inunde el corazón de a quien tanto amé y ya no será igual.

edo

 


		
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~ por fuentesilva en diciembre 16, 2007.

8 comentarios to “Domingo: fútbol, Mouat, y una gran verdad escondida en una columna”

  1. Qué bellas palabras Eduardo… Creo que de todo lo que he leído en este blog, la de hoy es, sin duda, mi publicación favorita…
    “Vas a extrañarlo(a) porque es justo”… Porque es justo, porque lo merece… porque es lamentable como nos damos cuenta de cuánta falta nos hacen las personas cuando caemos en cuenta de que los extrañamos, que no estan ahí, que no puedes sentir aquél calor de un abrazo, de una mano amiga… Me hiciste emocionar Edo. Lográste tocar una fibra que creí que andaba medio perdida. Eso le ha entregado un poquito de felicidad a este Domingo grisáseo… Gracias por tus palabras y por compartir en este blog letras tan bellas y profundas…

    Besos

    Pd: Nunca es demasiado tarde para decir lo que sentimos, aunque no sea igual, decirlo una vez más aunque no tenga el efecto deseado, decirlo… el simple hecho de hacerlo le agrega un poco de paz a aquella sensación de vacío que queda tras esos capítulos cerrados… Lamentablemente, la vida nos va enseñando a golpes a mirar y disfrutar más del hoy, pero para llegar a eso, perdemos mucho de valor antes de llegar a aprehenderlo.

    Un Abrazo a la Distancia

    Más Bsos

  2. De acuerdo con Goretti, es un tremendo post. Eduardo, me parece que has tenido unos tres útimos meses fuertones por decirlo de alguna forma. El que ahora veas las cosas así, haá que la próxima vez las valores mejor. Ánimo y recuerda (esto es cliché pero es muy cierto) nunca estuvo más oscuro que cuando va amanecer. Te lo digo por experiencia propia.

  3. y pensar que nos crian con esa forma de no demostrar lo que sentimos para no dejar en evidencia que somos debiles y que en algun momento nos quebramos
    da gusto saber que hay mas personas escribiendo sobre lo que sienten y que esos sentimientos en alguna ocación reflejaron lo que has vivido
    un abrazo
    no te vi tan triste el sábado talvéz es porque lo ocultaste bien o yo soy muy ciega

  4. ¿Será posible que alguna vez alguien “arme” una Antología de las Reflexiones de estos hermosos periodistas, hermosas personas que escriben tan maravillosamente? Cúmulo de palabras hermosas, llenas de cariño, nostalgia, amor, inteligencia y sabiduría -por nombrar algo- que llenan sus corazones y el de sus lectores. Cuando leo tus reflexiones, querido Edo, veo maravillosos paisajes, con alegría y naturaleza vivaz a través de este muro sin ventanas y de color marfil que tengo frente a mí, en mi oficina. Gracias por permitirnos leer tus pensamientos y gracias por acercarme a Francisco Mouat, me encantó su columna… seguiré sus escritos cada sábado.

    Te envío el abrazo lleno de cariño que tal vez nunca podré darte en persona.

  5. Al igual que tú, admiro a esa gente que puede dejar fluir sus emociones y estamparlas en un texto, para permitirle al resto expresar aquellas emociones que guardamos profundamente y que no dejamos salir… un momento de catarsis es siempre necesario, y se agradece porque nos ayuda a sanar aquello que nos duele.

    Me imagino lo agotado que estás a estas alturas, en cierta forma todos lo estamos, pero ya vendrá el tiempo del merecido descanso…

    Saludos!

  6. Sin duda compadre, un blog notable que refleja lo irremediable de la verdad. ” vas a extrañarlo porque es justo ” me recuerda a una canción de Alejandro Lerner que tú debes conocer y que nos enseña lo tremendamente sensible que somos cuando amamos. Extrañar no tiene que ver con nuestras costumbres o placeres, está en lo que nuestra alma necesita. Después con el tiempo nos vamos acostumbrando a vivir echando de menos, tal vez no añornado lo que tuvimos o vivimos, pero sí con pequeños vacios que denotan nuestras derrotas.
    Dentro de las verdadades que uno siempre está buscando, se encuentra el ” cúando verdaderamente amamos? y creo que tú mismo te respondiste. Sólo se extraña lo que verdaderamente se ama.
    A partir de esto y de la conclusión en tu blog, puedo decirte con mucho cariño que lo que veo es el término de la dictadura del yo y la instauración de la democracia del nosotros.
    Tus palabras son de grandeza porque demuestran que tu desafío no está en el yo sino en el otro.
    Un abrazo

  7. Amigo mío. Nada es para siempre y siempre vale la pena seguir luchando por lo que amamos. ¿Hasta cuándo, hasta dónde? Sólo tú lo sabes. Luchar por algo, por alguien, es lo que le da sentido a la vida. Tal parece que el 15/12 es la fecha de tu rendición. Lo siento. Lo entiendo. Tampoco tiene sentido inmolarse. Pero la vida es bella, tiene muchos recovecos misteriosos y nunca sabemos qué pasará al día siguiente. Un abrazo.

  8. […] columna de una columna mencionada en otra columna Hace un tiempo escribí ESTA COLUMNA que está basada en esta OTRA COLUMNA y que ha sido mencionada en esta NUEVA COLUMNA de Daniel, el […]

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