Crónica Ociosa 014

De Tacos, Pirámides y narices de payaso.

Ayer por la tarde, tras acabar Sentido Común en la radio a eso de las 19 hrs, tuve que ir a Las Condes, lo que suponía subir La Pirámide. Para aquellos que no se ubiquen, este es un camino que colapsó hace años, el que une la zona norte con la zona oriente de Santiago, por el que circulan miles de vehículos  a diario y muchos, demasiados camiones que suelen enlentecer el desplazamiento. Entonces, usar este camino es una suerte de maldición.

Dicho y hecho. Accidente en La Pirámide, taco fenomenal, plantón descomunal.

Mientras esto sucedía, en la aún calurosa capital, me concentré en cerrar los vidrios (en esa zona suelen robar, especialmente en el cruce de El Salto), poner el aire acondicionado y dar rienda a la música de un mp4 MEIZU que estoy probando (muy bueno por cierto ya que lo menciono).

En eso estaba, cantando tan alto podía para soltar la neura, moviendo la cabeza cual rockero glam ochentero, cuando miro al auto de mi lado y dos hombres adultos me miraban con cara de “¿qué le pasa a este hue… loco?”.

Reconozco que en un primer momento me sentí bastante ridículo, pero luego atiné y saludé haciendo un gesto con la mano. Peor. Creo que no aceleraron sólo porque estábamos en medio de un taco. No importa, ellos lo pasan mal yo lo paso bien!.

Qué de malo tiene querer moverse al ritmo de la música, querer no gritar, putear o darle a la bocina del auto en medio de un taco. Acaso te conviertes de inmediato en un loco por no ser tan gris como el resto.

Me parece que nos falta mucho en cuanto a la tolerancia a nivel pequeño. En esas pequeñas diferencias. Tolerar no es solo aplicable a las razas distintas, colores ajenos, pensamientos políticos divergentes. Tolerar también pasa por entender que no todos podemos ser iguales y que en la vida no hay nada mejor que vivir y dejar morir. Si a mi me gusta moverme y cantar fuerte dentro de mi auto, las canciones que se me antojen, los ritmos que me gustan y no molesto a nadie, por qué debo ser mirado como bicho raro.

Hace años yo andaba con una nariz de payaso en el auto, cada vez que me tocaba un taco y había niños los saludaba con la roja pelota en mi cara. Unos reían, otros miraban raro y otros se asustaban… !!se asustaban!! y los papás se también, como si se hubiera faltado el respeto a alguna norma inexistente de buenas o fomes conductas… que lata!

Ahora, no se confundan. No es que siempre ande empilado por ahi, pero de vez en cuando no es malo tratar de ser un poco más feliz … de esta forma, haciendo pequeñas cosas, las más simples, las más dulces.

Edo

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~ por fuentesilva en noviembre 7, 2007.

2 comentarios to “Crónica Ociosa 014”

  1. ja!…más de alguna vez me ha pasado lo mismo. Me encanta poner a música a lo que más de (tanto así, que después ando con un “pitito” en los oídos) y obvio, cantar hasta más no poder. Pero cuando me toca un semáforo o el tipo del auto de al lado te queda mirando…primero, me da verguenza, segundo…me pongo un poco roja…y tercero, me importa un pucho! (como una vez me dijo mi ex-jefe) y sigo cantando no más.

  2. Qué tierno el post, Edo. Bueno, es simple: tolerancia a la diversidad… o el mundo sería una soberana lata. Un abrazo!

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