Lucas Bart, el perro sin igual

lucasbart.jpg

No sé por qué no les he contado de él antes. Los que me conocen saben la idolatría que tengo por mi perrito Lucas Bart, también conocido como el perro sin igual porque cuando lo fuimos a buscar había diez iguales dando vueltas. Sin embargo, con el paso de los meses, ya cuenta siete de vida, este labrador europeo ha tomado una personalidad y se ha distinguido entre sus pares.

En mi infancia siempre tuve perros. Desde la querida Erica, una pastor alemán dada de baja por las fuerzas del orden y que me acompañó y cuidó largos años, sin contar que despertó a mi mamá una vez que se desmayó estando sola. Erica era una perra linda, que respondía corriendo cuando, silbando muy agudo, le llamabamos. Después vinieron unos cuantos perros flaites recogidos o regalados cuya falta de linaje era directamente proporcional al cariño y lealtad que regalaron. Entre ellos recuerdo con especial afecto a la Kuki y al movedizo e hinchapelotas del Tifón, una especie de profecía de mi propio futuro meteorológico.

Pero pasaron los años y el hecho de estar confinado en la soledad y en el departamento hicieron imposible revalidar la sociedad con los canes. Hasta ahora.

Desde que con Mónica nos fuimos a Chicureo siempre supimos que el paso siguiente era la adquisición del ansiado perro. Ella es aún más fanática de los animales que yo, de hecho una vez, para un cumpleaños mio, lloró amargamente por haber pasado a llevar a un conejo en la carretera (y eso que ni lo mató).

De esta forma, mientras buscábamos al perro amigo para la casa nueva, otro amigo, esta vez Marcelo Comparini, me contó que Blanca, su bella perra, estaba en “estado interesante”. Cuento corto, en marzo nacío Lucas (bautizado así por los hijos de Marcelo) y semanas después ya era nuestro.

Llama la atención su color blanco y sus eternas ganas de jugar. Quizás es un labrador como tantos, con las ganas y el impetú de tantos cachorros, bueno para destrozar el jardín y casi todo lo que le llegue a sus patitas como la mayoría de los perros… no se, quizás es igual a todos pero para mi es el más especial.

Lucas es mi amigo, el que me saluda con alegría cuando llego del trabajo, que le gusta que le haga cariño en su pecho suave, que disfruta corriendo o metiéndose en la laguna mientras trata de morder el agua, el que goza correteando queltehues. Lucas me escucha cuando no hay quien lo haga y aunque no responda, no importa (si lo hiciera si que sería extraño).

Los perros son una especia mágica. Así como un amigo mio considera lo mismo de los gatos, yo creo que la lealtad de un perro es algo que un humano pocas veces logra emular.

Lucas Bart, mi perro sin igual, es quizás tu propio perro, son los mismos sentimientos que tienes tu en la imagen de un can de otra raza. Este post lo quería escribir hace tiempo, pero ahora, sentado en el living de la casa y mirándolo por la ventana mientras juega con una de sus pelotitas sonoras en el jardín, siento que por fin tengo las palabras para armarlo.

Edo

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~ por fuentesilva en noviembre 2, 2007.

10 comentarios to “Lucas Bart, el perro sin igual”

  1. Hola Edu como estas? espero que bien.
    Q lindas palabras me emocione, a mi tambien me encantan los perros, bueno la verdad es que me gustan todo tipo de animales, lastima que no puedo tener mascota en mi casa, pero cuando vivia en iqq hasta un cordero tuve de mascota jajaja, claro que me duro bien poco, lo habian llevado para cocinarlo, fue triste verlo en el plato, tambien me paso con una gallina, asi que de ahi solo perros y gatos, los adoro. Mi primera mascota fue un grandanes que se llamaba dinky y me lo mataron a balasos, al parecer no he tenido buena suerte con las mascotas, en fin eso queria contar y decir tb que pucha que es lindo Lucas, se parece a su dueño jejeje, po gallo un besote grande, se me cuida mucho.

    A una consulta que paso hoy en la manaña que lo vi??

  2. exquisito tu perro

  3. Hola Edo! Sácale las pilas al Lucas!!!! jajaja… Está rico tu perro. Yo de chica tuve varios perros (cual de todos más ordinario, pero demasiado vivarachos), pollitos de días (y colores varios) comprados en la feria, que duraban menos que un pollo pa diez, patos (que dejaron la casa donde vivíamos en calidad de chiquero de chancho y a mi madre gritando como idem), catitas, conejo, tortuga, y no sé qué más. Luego, pasó el tiempo y no tuvimos animales hasta que llegó a nuestra vida la Lunita, nuestra gata proleta y simpática. Viviendo en un piso 17, tuvo una muerte triste hace un poco más de un año… se cayó. No faltó el chistoso que dijo que la pobre gata no había soportado vivir conmigo y prefirió poner fin a sus 7 vidas de una… Al verme tan deprimida con la muerte trágica de la Lunita (que irónicamente, era negra), mis partners de la pega, me regalaron para mi cumpleaños al Simón, un gato idem de proleta pero con cara de finolis, que terminó igual de proleta, con menos cara de pelolais, pero con otro sexo… una especie de travesti, pues ahora se llama Simona. Ella es lo que se llama una “gata de chalet” aunque viva en un departamento, porque es lejos, lo más flojo que pisa el globo terráqueo. Después de unos meses, mi retoña en el colegio se conmovió con otra gata (ya éramos un poco más expertas y las podíamos identificar) que iba a recibir sólo asilo temporal mientras le hallábamos una casa. Se notaba que lo había pasado pésimo en la calle y luego de las visitas médicas de rigor y los baños (quien diga que los gatos no se bañan no conoce a los míos que lo hacen dos veces al mes…), se terminó ganando nuestro corazón, no podría regalarla. Es increíble el cariño que te dan los animales, yo no lo había sentido antes aunque tenía desde siempre, pero con estas dos felinas entendí a aquella gente que los cuidan como guaguas. Yo era una contraria a los gatos, prejuiciosa como todos de que eran traicioneros y hediondos… nada más lejano a la realidad. Mis gatas son mis otras dos hijas y puchas que estoy orgullosa de ellas, a veces cazan moscas (con las ventanas cerradas en conmemoración de la pobre Luna) y se ven tan chistosas, hablándoles a las moscas como si las trataran de convencer… o cuando lloran al bañarlas… no sé, los animales son especiales y entiendo perfecto el amor que le tienes al Lucas. Un abrazo y buen día!

  4. que lindo el Lucas, lo mejor que tiene es el nombre, jaja. Notable!. Yo he tenido 3 perros no más: cuando chico era un salchicha, Atila se llamaba, luego llegó el hijo!, Odoacro. Así pasaron juntos 10 años hasta que se murió el Atila (tenía 16 años) y al poco tiempo lo siguió el Odo.

    Ahora si llegó una de estos clásicos perros “quilterry”, la Chita, que ya tiene como 4 años. Son geniales, realmente acompañan mucho.

    Saludos señor!

  5. hay cada animal especial…y uno de esos vive en esta casa jaja… el perro de la casa …se cuelga de las ramas como todo un tarzan jaja.. y lo mejor es que uno piensa que los gatos no se bañan o no les gusta el agua… a este perro le carga el agua..tiene como 2 años y se ha bañado una vez en su vida jajajaja..

    un abrazo…

  6. Bellas palabras para describir a tu mascota.

    Al igual que tu y muchos que leen estas palabras, tambien hemos tenido perritos o mascotas que pasan a ser parte de nuestras familias.

    Bueno en mi caso tenemos una perrita “lazarillo” llamada Valentina y que ahora tiene una hermanita llamada kitty, son muy lindas y mi padre las cuida mas que a uno mismo… jejej..

    Quiero dar a conocer un escrito que publique en mi Blog hace un tiempo http://dhampir.wordpress.com/ para que lo vean , es acerca de la historia de un perrito.

    la Copiaré aquí para que la lean y si quieren postean en mi blog.

    Esta es una historia (y demasiadas veces cruda realidad) de muchos perros que fueron adquiridos sin amor ni compromiso…
    7 Días: Cumplí 7 días… ¡Que alegría llegar a este mundo!

    1 Mes: Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.

    2 Meses: Hoy estoy triste, me separaron de mi mamá. Ella me dijo adiós, con los ojos, deseando que mi nueva familia humana me cuidara tan bien como ella.

    4 Meses: Todo me llama la atención. Los niños de la casa son como mis hermanitos, me tiran la cola y yo los muerdo jugando.

    5 Meses: Hoy me retaron. Mi ama se molestó porque me hice pipí en la casa, pero nunca me enseñaron donde debo hacerlo. Además, duermo en el dormitorio… ¡ya no me aguantaba! 8 Meses: ¡Soy feliz!… Tengo el calor de un hogar, me siento querido y protegido. Creo que mis amos me quieren: cuando están comiendo me convidan. El patio es para mí solito. Nunca me educan. Debe estar bien todo lo que hago…

    12 Meses: Hoy cumplí un año. Mis dueños dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. ¡Qué orgullosos estarán!

    13 Meses: ¡Qué mal me siento!…. Mi hermanito me quitó la pelota, así que se la quité, pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes y le hice daño sin querer. Por eso me encadenaron, casi sin poder moverme; al sol. Dicen que me van a tener en observación y que soy muy ingrato. No entiendo nada.

    15 Meses: Ya nada es igual… vivo en la azotea sin techo y cuando llueve me mojo. Me siento muy solo… mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed.

    16 Meses: Hoy me bajaron de la azotea, pensando que me habían perdonado, salté de la alegría. Encima de eso, me llevaron con ellos de paseo. Nos enfilamos por una carretera y de pronto se pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz. Rápidamente cerraron la puerta y se fueron… ¡Esperen!, ladré… Se olvidan de mí… Corrí detrás del auto con todas mis fuerzas. Mi angustia crecía al darme cuenta que ¡¡¡ ME HABÍAN ABANDONADO!!! 17 Meses: He tratado en vano de regresar a casa. Encuentro gente buena que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco desde el alma con la mirada. Quisiera que alguien me adoptara, pero sólo dicen pobre perro, se habrá perdido.

    18 Meses: Hace unos días pasé por una escuela y un grupo de niños riéndose, me lanzó una lluvia de piedras. Una de ellas me lastimó un ojo y desde entonces no veo por él.

    19 Meses: Parece mentira, cuando estaba más bonito se compadecían de mí. Ahora que estoy flaco, sucio, y perdí un ojo la gente me saca a escobazos cuando busco refugio.

    20 Meses: Hoy en la calle un auto me atropelló. Creí estar en un lugar seguro llamado cuneta, pero nunca olvidaré la cara de satisfacción del conductor, que hasta se desvió para pegarme. Ojalá me hubiera matado, pero sólo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultad me arrastré a un costado del camino. Tengo diez días bajo el sol, la lluvia, y sin agua ni comida. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal… Ya casi estoy inconsciente; pero la dulzura de una voz me hizo reaccionar. Pobre perrito, decía…., junto a ella había un señor, que dijo: Lo siento. Este perro no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir. Ella asintió con lágrimas en los ojos. Como pude, moví, mi colita y la miré agradeciéndole que me ayudara a descansar. Sólo sentí el pinchazo de la inyección y me dormí para siempre pensando que para que tuve que nacer si nadie me quería.

    Bueno yo tambien ahora espero mi perrito y les dejo abierta la invitación a sujerir nombres para mi perrito Basset Hound.

    Saludos desde Curicó

    Alejandro (Dhampir)
    http://dhampir.wordpress.com/

  7. El único perro que he tenido sin compartirlo con nadie más (los anteriores al final eran de mi hermano), me abandonó. Se llama Lucky porque fue el único de su camada que se salvó pues fue el único que encontró dueña, los demás no sé dónde los “botaron”…
    Mi perro vivió conmigo por unos 4 ó 5 años, luego se aburrió de la soledad y se fue a la casa de una vecinita con la que siempre jugaba. Lo cuidé tanto como fue posible, es decir, considerando que en mi familia todos trabajamos, el pobre can se quedaba solito todo el día. Estaba bien alimentado, nunca le faltó agua limpia en su fuente para el agua ni pelet en su fuente para la comida. Su casa era de lujo, comprada especialmente para él y que alguna vez compartió con un gatito callejero que anduvo de paso por mi jardín. Mi perro era y es “buena gente” es tolerante, juega con todos los niños del pasaje, acompaña a las vecinas a comprar al almacén, a algunos los acompaña al paradero de la micro, es limpiecito, es regalón y juguetón… pero me abandonó porque lo dejé solo. Ahora está bien, contento y tiene compañera en su nueva casa, donde lo rebautizaron Chocolate (aunque su color es más manjar que chocolate, pero bueno…). De vez en cuando va a visitarme, me mueve su colita, le doy agua fresca cuando hay calor, su compañera lo vigila desde su casa, lo llama y mi ex perro se va como diciendo “bueno, me llama la jefa”. Lo extraño pero sé que ahora está mejor. Después tuve una gatita, Mandi, y adivinen qué “también me dejó”, aunque esta vez yo creo que la secuestraron… todavía estoy esperando que pidan el rescate. 🙂

  8. Que hermoso!!! Tu tienes a Lucas Bart y yo tengo a Lucas Homero…jajaja. El mio también es labrador, de 7 meses y es muy desordenado. Lo amo y lo odio con todo mi corazón, ha destrozado todo en mi casa…pero igual no podría vivir sin el….

    Si lo quieres conocer te dejo el link de un post que le escribi en mi blog
    Lucas Homero
    Saludos
    Pd: La Mónica es la Mónica Esquivel cierto?? Ella estuvo en mi colegio unos años, asi es que algo la ubico , al menos de niña…jajaja
    Chau

    chau

  9. […] Lucas Bart El Aventurero Ustedes ya conocen a Lucas Bart, mi perro sin igual. […]

  10. Eduardo,

    Que lindo es ver que “hay vida” en esta ciudad…que hay personas que sienten y reconocen que los perros no son “cosas” si no que son seres que sienten y son capaces de demostrarnos cariño y fidelidad algunas veces mejor que los mismos humanos.

    Mi pasión son los perros, tengo varios y una muy parecida al tuyo pero todos son especiales…a veces me da impotencia ver tantos perritos en las calles que son despreciados y atropellados, y la mayoría que pasa frente a ellos los ignora.

    Gracias,por que al ser una persona pública y con tantos seguidores puedes incentivar el cariño por los animales y así ayudarnos a ver que ellos también sienten y son una joyitas que no estamos aprovechando.

    Cariños!

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